En este espacio del CHAT cualquier
persona que se conecte a nuestra página web
puede enviarnos propuestas, quejas, opiniones o comentarios.
Por ejemplo, dos compañeros nos comentan sus experiencias personales sobre
la enfermedad, desde que les apareció hasta ahora. Y, además, también nos hablan
del trabajo que han tenido.
| Carta de Calvete Inquietudes para la inserción en el mundo laboral. Tengo miedo a que me quiten la
paga si empiezo a trabajar en Laboris. Desde
el accidente no recuerdo las cosas, además creo que la gente en el trabajo
se ríen de mí. Me cuesta mucho relacionarme con la gente. Para mi trabajar de nuevo es como empezar una nueva vida. Yo cuando era
más joven (18-20 años) trabajaba y estudiaba, y sentía que tenia toda
la vida por delante, era becario de la biblioteca de matemáticas y también
estudiaba matemáticas. Nunca habría pensado que acabaría de oficinista,
pero recuerdo que leí un libro que se titulaba: Cuando una puerta se cierra
otra se abre y para mi igual se me ha cerrado la puerta de profesor de
matemáticas. Pero igual tengo la puerta abierta en este centro de trabajo. Os animo a que seamos compañeros de trabajo. Hasta luego. ¡ Que vagi bé
!
|
Carta de Barbie
Marchosa ¡Hola queridos lectores!: Me gustaría contaros que yo no he tenido una
adolescencia como los demás, y eso me apena
mucho. Es como si me hubieran robado una parte de mi vida. Con 12 años
me puse enferma; empecé a sentirme extraña, me aparecieron diferentes
obsesiones y/o paranoias, me sentía deprimida y no sabía que era lo que
me pasaba, no tenía ayuda ni sabía como pedirla. Yo veía como los otros niños y niñas de mi edad jugaban en el patio y
se divertían; fue entonces cuando empezaron a darme de lado y a burlarse
de mí. Me saqué el graduado escolar a trancas y a barrancas, no podía rendir
en clase como los demás niños y niñas de mi edad. Tenía miedo, mucho miedo,
no entendía nada. Cuando empecé el bachillerato todo se me vino abajo,
cogí mucho estrés físico y mental, estaba agotada y se me incrementaron
todavía más las obsesiones. Me sentía muy perdida
y desesperada hasta que la situación se volvió insostenible y opté por
la vía más fácil y rápida para acabar con el sufrimiento: el suicidio.
Cogí las pastillas de mi madre y me tomé un buen puñado. Las suficientes
para acabar con mi vida. No me importaba morir, pero si sobrevivía quería
que me ayudasen. Pues bien, si que me ayudaron y siguen ayudándome: psicólogos,
psiquiatras y familia. Con 16 años me diagnosticaron trastorno límite
de la personalidad y con 25 trastorno obsesivo compulsivo.Ahora tengo 26 años, tengo ganas de vivir la vida y hacer cosas, intentando
día a día auto superarme y siento como si estuviera recuperando aquel
tiempo perdido en el que no pude disfrutar como una niña de mi edad. Sólo
quiero que sepáis que por muy negro y difícil que veáis el camino siempre
hay alguien que está a tu lado dispuesto a ayudarte y hacerte el camino
más claro y fácil. Se despide: la Barbie Marchosa. |
En este apartado hablaremos de temas relacionados con la actividad que
se realiza en LABOR-90 y además de las enfermedades que padecen muchos de sus
componentes.
En el mundo más de 400 millones de personas sufren
algún tipo de trastorno mental. En España existen 800.000 enfermos mentales.
Del total de afectados, más de 300.000 padecen esquizofrenia.
| Algunas de las medidas que
una persona con esquizofrenia puede tomar para maximizar su recuperación
son: |
|
Fuente: Xarop.com,
viernes 27/12/02
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Estas son las principales ventajas del
buzoneo como medio publicitario:
Fuente: Publidirecta.com,
viernes 27/12/02
Dos de nuestros compañeros nos cuentan sus aficiones y hobbies favoritos:
Mis aficiones durante el tiempo libre de que dispongo no son muchas:
Practico un día a la semana fútbol-sala (los viernes
por la tarde) y, de vez en cuando, en mi casa hago “ mis pinitos “ con guitarra.
Además, entre semana, acostumbro a irme con mi hermano
(se llama Javier) y, a veces, con el Peto (un amigo en común) a cualquier zona
(casi siempre un bar o al Eroski) a tomarnos algo.
Los fines de semana son muy tranquilos. Juego con mi
padre (muy a menudo) al ping-pong y, de vez en cuando, (ya que en Junio obtuve
el carné de conducir) traigo y llevo a mi padre. Por las tardes, solemos salir
por Barcelona (ver discos, ir al Tequila (bar-musical), al Maremagnum
).
Por las noches, frecuento un bar musical (Tijuana) de
mi zona (Cornellá
de Llobregat) , que siempre mis amigos sacan siempre
alguna queja de él. Me gusta ver qué “ambiente“ puedo encontrarme cada vez que
voy y siempre sacamos alguna queja de lo “estupenda” y “original” música que
siempre pinchan los disck-jockeys.
Los domingos por la tarde toca fútbol. Desde hace dos
años me hice socio del equipo de mi ciudad, y parece que este año se puede recuperar
la categoría que el año pasado se perdió. Luego, me voy al Tijuana con el Peto
y el Maikel (otro amigo que tengo) y nos pasamos la
tarde jugando a las cartas.
Además, cuando tengo algún que otro rato libre, pongo
mi “mini” y escucho a “mis grupos” (me gusta Kiss,
Ac/Dc, The
Corrs, Shania Twain….).
Su nombre es Mocego, y nos
cuenta uno de sus hobbies preferidos. Es brasileño.
Hace 14 años que vino a Barcelona, hace capoeira dos
días a la semana durante hora y media como mucho.
La capoeira principalmente es un juego que exige complicidad,
inteligencia y autocontrol, un combate simbólico y una forma colectiva de buscar
el equilibrio y la armonía.
Según sus practicantes
es el deporte más completo del mundo y todo un itinerario de perfeccionamiento
personal.
La capoeira fue basada por
los esclavos en el siglo XVI, en las plantaciones de Río, Recife o Salvador, y
es una lucha que se hace con música.
La capoeira se basa en unos
instrumentos como son: el berimbau, el pandeiro que es como una pandereta y el atabaque.
En la capoeira se utilizan
más las piernas que los brazos; cuando se empieza se ponen dos contrincantes
al pie del berimbau y se empieza a luchar haciendo
la u, o empezando con una patada, un mortal o un flic-flac.
Como afición, también tengo el ping-pong, y juego dos
días a la semana.
También, hago un poco de defensa personal.
Al gimnasio voy de lunes a jueves. Hago un cuarto de
hora de bicicleta y después me voy a la sala fitness
a hacer un poco de pesas. También, hago rehabilitación de la espalda, hago estiramientos
y abdominales.
Así, se despide.
Atentamente, MOCEGO.
Si tú también quieres hacer algún comentario
sobre tus experiencias, envíanoslas al siguiente correo electrónico:
laboris@labor-90.com